Gracias a los consejos de Gonzalo Álvarez Guerrero junto a Restauracio, os presentamos los mejores consejos para asentar correctamente tu navaja de afeitar. El objetivo principal de éste proceso es pasar la navaja con movimientos suaves y no demasiado largos por el asentador. Es muy importante no presionar porque de lo contrario se estropea el filo. Debes aplicar la suficiente presión para que la navaja se deslice tocando toda ella el asentador. Por lo tanto en su forma más básica, asentar no puede ser más sencillo. Todo lo que se hace es arrastrar la razor, con el lomo por delante, sobre el cuero.

Pero hay cinco aspectos muy importantes a tener en cuenta en este proceso que repasamos a continuación:

1. El agarre o sujeción de la navaja

Según el agarre recomendado en los manuales de barbero, debes mantener la navaja entre el dedo índice y el pulgar por la espiga o el vástago. La consideración principal, de cómo llevarlo a cabo, es que cuando se finaliza el recorrido del pase de un lado de la navaja por el cuero, gire hacia fuera la navaja para comenzar el recorrido de retorno. La vuelta debe hacerse sin utilizar ningún movimiento de la muñeca apreciable. Ésta es una habilidad que se aprende, y resulta difícil al principio, pero es fundamental para maximizar la efectividad al asentar.

2. Cómo sujetar la correa de cuero

Muchos asentadores de colgar tienen un mango de cuero o anilla en el extremo opuesto al de enganche o amarre para poder sostenerlo firmemente y conseguir un buen agarre. Los asentadores que no tienen ningún tipo de artilugio de agarre o mango deben ser sostenidos firmemente con los dedos y la palma de la mano de uno a varios centímetros desde el extremo de la correa de cuero. Recomendamos no tirar ni apretar demasiado fuerte.

3. Cómo sostener la navaja

Abra la navaja 180º y sosténgala con la mano que le resulte más cómodo según sea diestro o zurdo y le sea más fácil para girar o voltear la navaja sobre sí misma. Tome la espiga entre el pulgar y el índice. Debe ser capaz de poder abrir el pulgar y el dedo índice, sin ningún riesgo de caer la navaja.
Busque la mejor posición para sujetar la navaja de forma que pueda llevar y voltear libremente la hoja de lado a lado. Agarre la espiga entre los dedos pulgar e índice y voltee la navaja de afeitar, como si usted estuviese ajustando el pequeño mando del volumen en una radio o transistor; no debe hacer ningún movimiento de muñeca.

4. Estirar y tensar el asentador

Estire la correa de cuero hasta que este tensa. No tiene por qué estar excesivamente tensa, pero se evitan problemas futuros si la correa de cuero se mantiene firmemente para conseguir una superficie plana.
Asegúrese de que la correa se orienta de una manera tal que proporcione una superficie plana, inclinada hacia abajo de forma que no solo le sirva para ver cómo se desliza la navaja sino .que también vea su muñeca, y cómo se mueve su mano durante el asentado para impedir la torsión innecesaria de la muñeca.

5. Grado de tensión del asentador y presión de la hoja sobre el cuero

Ni mucho, ni poco, ni demasiado. Eso es lo más preciso que obtendrá con una descripción del tensado de la correa de cuero, el grado la presión de la hoja contra el asentador y en la mano. Todo esto sólo se puede aprender realmente haciéndolo y probando. Después de hacerlo y probar de nuevo y luego otra vez y otra vez. Así usted conseguirá el punto idóneo. Lo recomendable es que empiece con una tensión del asentador cómoda pero firme y una presión muy leve de la barbera contra la correa de cuero.

Como se indica, la fricción entre navaja y cuero es importante. La fórmula científica para describir el concepto de fricción utiliza tres variables importantes:

  • El agarre del cuero o grado de frotamiento o rozamiento de los dos objetos juntos acero y cuero.
    • Es obvio que el acero de la navaja no puede ser alterado en ese sentido. La superficie de la correa puede verse afectada pero dentro de un margen estrecho. Es buena práctica la de calentar el cuero un poco frotando con la palma de la mano.
  • Los aceites naturales de la piel humana mantienen la piel de la correa en buenas condiciones y el manoseo pre-calienta el cuero.
    • Quienes juegan al billar saben que unos pocos grados de temperatura pueden tener una influencia muy obvia en la fricción y además mantiene la piel flexible.

Sin embargo, las dos variables restantes – la presión y la velocidad – son realmente claves cuando se trata de lograr la fricción o rozamiento adecuados y deseados.

  • La presión

El hacer demasiada presión debe evitarse. No sólo tiende a hacer ceder al cuero en demasía, sino que dobla la hoja de la navaja, y lo hará en su parte más flexible: el filo. Es una de las ventajas del asentador de ballesta puesto que ejerce una tensión propia. Si la correa es tan resbaladiza o deslizante que necesita realizar el asentado aplicando presión, los resultados serán mediocres en el mejor de los casos.

Un buen asentador – como el fabricado por Proyet ¡Ya disponible en nuestra tienda! – invitará a aplicar una ligera presión. ¿Cuánta? La suficiente para sentir la fricción como una pequeña resistencia que debe superarse mientras el acero viaja a través del cuero. Será diferente en cada correa eso se denomina agarre del cuero. Si usted siente la fricción o roce, ahí es. Eso es todo lo que necesita. Si necesita presionar mucho o empujar hacia abajo para sentir o notar la fricción, entonces tiene problemas.

  • La velocidad

Las velocidades aportan energía cinética a la ecuación. Este es el mismo tipo de energía que hace que a mayor velocidad sea mucho más eficiente el golpe de un martillo al intentar introducir un clavo en la pared. Si mueve una hoja de una barbera a la velocidad muy lenta sobre una correa de cuero limpio, no pasará nada. Puede voltear la barbera tan lentamente y concentrado como le guste, pero el trazo requiere algo de velocidad. ¿Cuánta velocidad? Usted no tiene que asentar en unos pocos segundos para que sea eficaz, pero como regla general, de 40 a 60 pasadas por minuto obtienen un filo mejor y más cortante que de 10 a 30 pasadas por minuto.

Pero aun así, es imposible dar cifras concretas del número de pasadas por el asentador para que el filo este asentado, ya que todo depende de la navaja, de las propiedades del cuero y de la eficiencia al hacer uso de él. A modo indicativo extraído de la experiencia algo que funciona podría ser:

  • Preparación del filo regular

Realice todos los días antes de cada afeitado a la correa de cuero, 20 vueltas de ida y vuelta deben ser más que suficiente.

  • Remoción y eliminación posterior de los restos de afilado

Depende un poco del acabado que se obtenga en la piedra de afilar y el método utilizado. Sesenta pases de ida y vuelta son generalmente suficientes.
La lógica y la física, lleva a pensar que es precisamente en las primeras pasadas donde el efecto de re-alineación del filo se produce mayormente. Una vez más o menos alineado, las siguientes pasadas ya tendrán mucho menos efecto y más bien sería como de pulido. No obstante, si se sigue asentando, en demasía, ese pulido, podría ir a su vez adelgazando ya en exceso la línea del filo, quedando más como rebaba, aumentando su capacidad de corte, pero siendo estas rebabas mucho más frágiles, lo que provocaría una sensación de aspereza ya que aumentarían la facilidad para producir micro-enganches en el pelo y la piel.

LA CONCLUSIÓN

De todo esto, se puede obtener que cada barbera necesita su número determinado de pases de asentado. Ya que cada navaja es distinta; con su tipo de acero y su diseño. También cada asentador, y cada persona que asienta, y no todos los días asienta de la misma forma. Cada persona tiene unos gustos, una piel distinta, y unas sensaciones distintas… Solo la experiencia y la rutina, hace que se cree una especie de intuición para saber o imaginar el momento exacto en que cada razor está suficientemente asentada. Solo así, se puede explicar que, con una misma navaja unas veces pueda conseguir un buen afeitado y otras no tanto. Y a la siguiente vez, el afeitado vuelva a ser bueno.

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